Sonó el timbre y todos corrimos a sentarnos en nuestros puestos. El maestro Miguel aún estaba charlando con el director cuando yo terminaba a escondidas mi paquete de galletas. El recreo había llegado a su fin, pero por jugar con mis amigos se me había pasado el tiempo para comer.

Mi salón era desordenado, pero tampoco teníamos la peor reputación del plantel. Era mi último año en la escuela, cursaba quinto de primaria pero el año próximo tendría que seguir mis estudios donde mi abuela, en otra localidad. Al final del salón estaban aún haciendo escándalo, Kevin se burlaba del chico nuevo.

—Ay, papel higiénico ya se enojó —se mofaba, mientras compartía risas con otro compañero.

David era un chico de casi metro y medio, cabello oscuro y piel muy blanca. Era el más alto de los chicos, no muy listo y solía juntarse con los más necios del salón, por lo que era el objetivo de todas las bromas pesadas. Desde su llegada todos se habían burlado de él por su apariencia, comparándolo hasta el punto de hacerle bullying día tras día.

Atestiguaba el hecho desde mi zona segura, aquella que había creado mentalmente para soportar las horas escolares: sí, mi silla y yo. Lo entendía perfectamente, varios años de infancia tuve que soportar la burla de mis compañeros por ser diferente, pero no podía hacer nada en ese momento.

Él era distinto, eso sí, a veces hablaba solo cuando se dirigía al kiosko y recogía caracoles en su camino a la escuela, pero ser diferente no es malo, al menos eso me enseñó mis padres desde temprana edad.

—No te burles de nadie, todos los niños y niñas son diferentes —me decía mi madre mientras sujetaba mis agujetas—, las personas somos únicas.

Desde pequeños nos enseñan a respetar, tolerar a los demás, así como reflexionar sobre nuestros actos. Crecí con esas enseñanzas, las de no juzgar o liberar prejuicios en otros sólo por ser diferentes. Tal vez sea una característica primitiva, aquella que nos permitió sobrevivir al detectar el peligro en otros seres, pero en un mundo civilizado en donde todos deseamos llevarnos bien, el ser agresivo y excluir al prójimo no es correcto.

Lo curioso es cómo nuestros familiares desde pequeños nos enseñaron el valor de la tolerancia, la aceptación del prójimo y hacer el bien, pero ahora en pleno siglo XXI muchas de esas personas discriminan a otros por ser diferentes.

Estamos viendo la recriminación a nosotros (bajo la etiqueta de millennials) por aceptar a aquellos que son distintos, minorías que simplemente quieren tener su lugar en la sociedad y que muchas veces —para no decir que nunca— son dejados a un lado.

A veces me pregunto ¿acaso de pequeños no nos enseñaron a aceptar al otro, sin importar qué tan diferente sea?

Y no, aceptar y tolerar no sólo va dirigido a aquel niño que luce diferente a mi, sino también a los demás que tienen ideas divergentes. Puede que como persona eligió un camino distinto al que el colectivo tomó, pero ¿acaso este cambio es negativo para nuestras vidas como individuos?

  • Comentarios homofóbicos
  • Poca tolerancia hacia las personas que practican otra religión o que simplemente no tienen alguna
  • Discriminación hacia un grupo de personas sólo por vivir en otro país
  • Los típicos señalamientos a aquellos que expresan ideas que desafía lo tradicional.

Todos escenarios reales en una sociedad poco tolerante.

Es triste ver a aquellos que una vez dijeron «no discrimines» atacando a tu amigo/a, mientras se respaldan que lo hacen porque así lo dicta su religión. Es deprimente como una nación se alza en contra de inmigrantes, de la comunidad LGBT o de aquellos que quieren que los tabúes dentro de la sociedad se extingan.

La tolerancia no es fácil, nadie dijo que fuera algo sencillo, aún en nuestro día a día luchamos por tener relaciones interpersonales exitosas, algunos fallamos en el intento. Pero los tiempos cambian, ya no podemos estar pensando que el mundo será igual que hace 100 años, que la sociedad seguirá castigando prácticas que como individuos no nos atañen, o que una mirada tradicional siempre será la decisión correcta.

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Apasionado de las artes y tecnología.