A veces quisiera decir tanto,
hablar por horas un tema
pero en medio me queda
un sabor amargo.

Porque me siento limitado
por una sociedad decadente,
insonora, genérica,
tan pálida de cultura
que prefiero callar en la soledad.

Llenos de reglamentos antiguos
imponen una lógica tan varonil como estúpida.

Vomitan mandamientos,
señalan a quienes no lo cumplan,
imponen una religión,
infunden culpa.

Me duele ver grandes personas sufrir,
llorar, sufrir y querer terminar
una vida que debe ser bella,
estos individuos se encargan de castigar.

Se apropian del silencio de su dios,
difunden su palabra como humanos,
llegan a otros que comparten sus mismos odios,
atacan a lo que consideran su enemigo.

Cultura es lo que les falta,
por no aprender a ser libres,
a creer sin cegarnos,
a orar sin odiar al otro.

Amor es lo que no tienen,
por vivir de odio y prejuicios,
sólo sienten miedo por el cambio,
atacan porque se sienten atacados.

¿Cuándo aprenderemos a no ser egoístas?
¿Cuándo dejaremos de ser tan egocéntricos?

No somos el centro del universo,
no somos el centro de la sociedad,
aprendamos a respetar lo íntimo,
que es ser cada quien como es.

Author

Apasionado de las artes y tecnología.