Para el 1 de noviembre por primera vez se convocó una manifestación pacífica en David, Chiriquí del cuál dije que participaría. En este espacio voy a narrar lo que pasó en esas casi 3 horas.

En un inicio habíamos unos cuantos, estábamos reunidos en las escaleras de la Parroquia La Sagrada Familia, todos armados con sus pancartas, yo con una cámara.

Tenían ya varios minutos, yo aunque llegando un poco tarde pude unirme sin gran problema. En un principio me mantenía a margen, sólo me dedicaba a tomar fotos y documentar.

A un costado había unos pocos representantes del SUNTRAC, contaba unos seis en total, la mayoría estaba dispersa entre estudiantes y público en general.

En un momento decidí moverme hacia el parque para tener mejor vista, me puse a transmitir en Instagram lo que pasaba, cuando una señora se hizo a mi lado.

— ¿Usted es periodista?
— No, soy independiente, pero no creo que cuente.

Me contaba sobre su descontento, cómo jubilada no le alcanzaba lo poco que el Estado le brindaba. Estaba enojada «¿cómo estas ratas tienen el descaro de subirse el sueldo de un año para otro?» me decía, mientras seguía preguntando por los periodistas.

Nunca llegaron.

Habían unos cuantos representantes de diferentes medios, en su mayoría fotógrafos con pases de prensa, un locutor de radio que sólo se limitaba a narrar lo que pasaba. Nada más.

A eso de las 4:52pm más personas se unían, ya no sólo se cubrían las escalinatas de la iglesia, sino también la acera del parque. Todos al borde de la calle con sus pancartas, entre medio de consignas y gritos, haciendo crítica a una Asamblea Nacional que sin escrúpulos está sedienta de más poder.

Había personas tímidas, que se hacían a un lado. Personas que venían de hacer sus compras y se encontraban con este movimiento. Se sentaban a un costado del parque y se limitaban a ver lo que pasaba.

Me agradó ver a personas conocidas, ex compañeros del colegio, uno que otro conocido. También vi a aquellos que por motivos de la vida se había vuelto distantes, personas que ya no son amistad y que algún día lo fueron. Aún con diferencias, en ese momento no importaban, teníamos en común el deseo por dejar en evidencia nuestro desagrado hacia el gobierno y sus decisiones, hacia los diputados que se hacen los sordos y no quieren tener una comunicación con el pueblo.

Los carros que pasaban pitaban, sacaban su mano y daban apoyo a los reunidos. No hubo violencia, ningún tipo de enfrentamiento, todo se hizo en calma y armonía.

Alrededor de tres distintos policías pude llegar a ver, de los que andan en bicicleta. Daban un par de vueltas al parque y luego sólo observaban desde la distancias por unos escasos minutos, y seguían con su trayecto.

Estaba en las escaleras tomando unas fotos cuando llegó un hombre corpulento, de cabello apretado. Daba el aviso que nos movilizaríamos hacia el otro extremo del parque, enfrente del Revilla. Todos hicieron caso y nos fuimos en una fila ordenada en los alrededores del parque.

A un costado aún se encontraba el SUNTRAC, que poco a poco sumaba más personas. Ellos se quedaron ahí hasta llegada la noche.

En esa esquina se concentró la manifestación hasta llegada la noche. Una que otra consigna nueva, pero al cabo de las horas se fue dispersando las personas.

Al finalizar uno de los organizadores hizo un llamado a todos a reunirnos, dio unas palabras de agradecimiento por todos lo que ahí estábamos presente y luego dio fecha a una nueva manifestación: una vigilia en la noche. Todos estaban de acuerdo.

Recuerdo tener miedo, cierta paranoia de que se pudiera repetir lo ocurrido en la ciudad capital «aunque pueda salir herido, iré» le llegué a decir a un buen amigo. Me alegro al saber que me preocupé por nada, toda las manifestaciones se mantuvieron pacíficas de inicio a fin y nadie salió herido.

Las personas que pasaban por el lugar a veces gritaban con nosotros, aplaudían y mostraban su descontento. Habían algunos que no manejaban tanta información, pero se les aclaraba. Al final del día, fue una manifestación que marcó el agrado de todos, cómo todos unidos podemos salir a las calles y clamar por justicia por igual.

Estamos en una situación delicada en el país, el cómo en menos de seis meses el gobierno (más en específico, la Asamblea Nacional) ha decidido hacer lo que hace mejor: no escuchar al pueblo y hacer leyes que les conviene más a ellos.

Es momento de dejar las redes sociales y movilizarnos de forma pacífica como pueblo, que el gobierno sepa que estamos en desacuerdo con lo que están haciendo. Estamos cansados, queremos mejores oportunidades, que se nos escuche.

Nunca en mi vida había estado en una manifestación, pero estoy convencido que esta es la mejor forma de actuar en contra de quienes quieren más poder.

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Apasionado de las artes y tecnología.