Personas heridas, violentadas, corren por su vida para no se reprimidas por alzar su voz, por exigir un mejor país. Así está mi Panamá en estos momentos, manifestaciones que no empezaron hace unos pocos días, lleva ya semanas gestándose de manera pacífica.

Mientras la población vive otra realidad, donde cree que las manifestaciones son por el rechazo del matrimonio igualitario, una vil excusa para no salir de la burbuja. La verdaderas razones son los cambios a la constitución, en donde la Asamblea Nacional pretende ganar mucho más poder.

El pueblo está cansado, yo estoy cansado. Tenemos una Asamblea Nacional que se mofa del pueblo, lo rechaza e insulta.

Por mucho me he quejado en redes sociales, nunca he sido parte de una protesta, pero estoy decidido a alzar mi voz. Desde niño tengo algo llamado Hemofilia (soy miembro de la Fundación Panameña de Hemofilia), he hablado fugazmente de esa condición, es mi principal temor al ver se han tornado las manifestaciones.

Aún así mañana saldré en Chiriquí a alzar mi voz, a decirle al país que no quiero más corrupción. Quiero mayores oportunidades, saber que el dinero de los impuestos que pago se utilicen para mejorar este hermoso país.

Tengo miedo, no quiero que se salga de control, no quiero que mi vida esté en peligro, pero siento que debo hacer algo.

Podría quedarme en mi casa, seguir criticando el gobierno en la comodidad de mi hogar, pero está mal. Jóvenes han salido a las calles a expresar su descontento, sus armas son pancartas, sus deseos son pacíficos y aún así la policía los violenta.

Más violento es un gobierno que reprime a su pueblo que sólo quiero ser escuchado, quiere que se le atienda sus peticiones, sólo quiero un mejor país.

Más violento es la Asamblea Nacional, que utiliza la constitución para ganar más poder y así seguir utilizando el dinero del pueblo.

Lágrimas salen de mis ojos cuando veo las imágenes «ese podría ser yo» me digo, mientras veo un joven con poco más de 20 años con la cabeza ensangrentada. Me duele todo lo que pasa, no puedo darle la espalda, no puedo quedarme callado.

Me pondré mi medicamento, me armaré con una cámara y mi voz. Documentaré todo lo que pase y expresaré mi descontento. No me detendré a pensar más, quiero acciones, quiero que este gobierno mejore y todos lo lograremos juntos. Somos más y no tenemos miedo.

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Apasionado de las artes y tecnología.