Nota: esta publicación está creada con motivos reflexivos a partir de una opinión propia, cuidando en todo momento de no herir la sensibilidad de nadie. No soy un experto, y mi palabra no es absoluta, sólo soy un individuo que quiere compartir sus pensamientos.

Casi 4 de la tarde, el bus donde me desplazaba hacia mi hogar estaba que no cabía una alma más. En un país donde no se castiga a los medios de transporte por llevar a sus pasajeros de pie, estaba yo incómodo como siempre.

Desde siempre no he sido una persona que lea o revise su celular mientras viaja, simple culpa de los mareos. Por otro lado, no es extraño que quienes me encuentren en la calle me vean con audífonos, ya que me gusta escuchar podcasts de todo tipo.

Este día no tenía entretenimiento en mi viaje, había olvidado los audífonos. Por lo tanto, aburrido e incómodo empecé a prestar atención en mis compañeros-pasajeros.

Enfrente a mi, dos señoras discutiendo sobre sus relaciones amorosa fallidas. Calculo que estarían entre los 30 a 35 años, estatura media, una de cabello castaño y otra rojizo, parecen amigas del trabajo ya que visten con el mismo uniforme.

— Me dejó por una más joven, quién sabe porqué. Ya decía yo, todos los hombres son iguales, unos perros.
— Amiga, tu sabes bien como son ellos. Ya date un tiempo para ti, él no te merecía.

Lo primero que debo decir es: no tenga conversaciones tan privadas en el transporte público, todos podemos escuchar y no necesariamente es que los demás seamos vidajenas.

Llamó mi atención esa conversación, ya que la generalización es habitual en segmentos de la población. Es más, decirlo de esa forma también se puede tomar como una generalización, pero en este caso mi señalamiento no ataca directamente a las personas con etiquetas o características específicas, déjame te explico…

Imaginemos un grupo ficticio de hombres que conversan mientras toman unas cervezas en un bar, han sido criados en un entorno machista y a lo largo de los años han absorbido dichos pensamientos. De repente en la conversación aparece el estereotipo de una mujer voluptuosa que (según sus deducciones) sólo le interesa el dinero de su pareja, gran parte de ellos concuerdan a esta «afirmación» generalizada (debido a su pensamiento misógino) tomando la idea como «comprobable», aún cuando no sea así.

Diseccionando un poco el imaginativo escenario puedo notar algunos factores con que se desarrollan los pensamientos generalizados:

  1. No filtrar la conducta humana como individuos, sino creer que dichas personas actúan bajo sus características físicas, religiosas, orientación sexual, entre otras.
  2. Construir el pensamiento a partir de ideas externas, ya sean concebidas en un entorno específico, impuestas por otros individuos o adaptarlas debido a nuestro vínculo con un grupo de personas.
  3. La poca carencia de tolerancia y la incapacidad de adaptarse a un entorno.
  4. La incapacidad de aceptar los cambios durante los años.

El problema de la generalización es que, al atacar o señalar características dentro del «supuesto colectivo» definirás a cada una de las personas que las reúnen. Eso quiere decir que, tu planteamiento va a errar en alguna.

No sólo te equivocarás, sino también definirás a alguien que no debió ser incluida en dicha afirmación.

También, la generalización es utilizada para enviar mensajes de odio enmascaradas como «opiniones». En Twitter lo vemos todo el tiempo, texto que revelan el racismo, la xenofobia, homofobia y ataques hacia grupos específicos de personas.

Y saben, es triste vivir así. Estar al lado de alguien que ataca un grupo de personas, ya sea con expresiones denigrantes o con estereotipos baratos. Deberíamos adoptar la postura de pensar en individualizar a cada persona, porque al fin y al cabo todos somos diferentes.

No porque alguien de piel morena en el pasado te trató mal todas las personas que tengan esa características van a hacer lo mismo, porque escuchaste a alguien que admirabas atacara a los ciudadanos de otro lugar va a ser correcto.

Cada uno de nosotros somos únicos, somos variables, nadie es igual que otro y aún cuando podamos decir que otra persona comparte nuestros gustos o afinidades, características o apariencia, no le da el derecho a nadie de otorgarnos adjetivos o ideas preconcebidas incorrectas.

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Author

Apasionado de las artes y tecnología.