Cometí un error,
por enamorarme de quien no debía
pensar en el “tal vez”
cuando nada en realidad había.

Sentí odio por mí,
quise destrozarme por dentro,
fui preso de un pensamiento,
que tonto fui.

Cuando te enamoras a ojo abierto,
cuando la vida toma forma
por esa persona
a la que llevas viendo.

Te despiertas desolado
con la angustia de haber despertado
de la eterna pesadilla
que es perderla.

Pero en realidad nunca perdiste nada,
no fuiste dueño más que de tus lágrimas,
sólo una triste persona
que ahora le tengo lástima.

Author

Apasionado de las artes y tecnología.