Hubo un tiempo en el que sentía que mi mundo se iba abajo, desde niño he estado expuesto a situaciones tristes, pero este en específico tuvo un impacto grande en mi vida.

Cursaba quinto grado de la escuela cuando las diferencias entre mis padres aumentaron, para posteriormente llegar al divorcio. En ese momento no sabía que hacer, o cómo sería mi futuro, sólo no comprendía como estas dos personas que amaba con todo mi corazón habían decidido que lo mejor era no estar juntos.

Empecé a tener pequeños cuadros depresivos, por lo que mis padres me llevaron por primera vez a psicología. Una joven de tez blanca, ojos miel y cabello castaño, me brindaba confianza, y me inculcó el analizar mi comportamiento. Le sorprendió no haberme tratado con anterioridad, y entre medio de charlas me enseñó algo de lo cual hasta el día de hoy hago.

— Busca un cuaderno viejo, y cada día luego de despertar escribe lo que soñaste.

Así fue, las próximas semanas cada día al iniciar mi mañana lo hacía escribiendo mi sueño en aquel cuaderno. Luego, en mis días visitas en el consultorio la psicóloga revisaba mis apuntes y me daba nuevas asignaciones.

Al cabo de un tiempo dejé de ir, no recuerdo cuál fue la razón principal, pero empecé a familiarizarme con la idea de escribir. Le agarré gusto, me sentía bien cada vez que lo hacía, pero habían días que no recordaba siquiera qué soñaba, así que empecé a escribir temas variados.

Supuestas «canciones», poemas, ideas, pequeñas historias que sólo tenían sentido en mi cabeza. Cada vez que terminaba me sentía realizado, más calmado, liberado.

Con el paso del tiempo esas ganas de expresarme con el arte se fue diversificando con la fotografía, los dibujos y la música. Aunque en su mayoría han sido por fases, la que ha perdurado en mis días es la escritura.

El arte y la depresión

No fue un descubrimiento tan grande el saber que el arte me reconfortaba. De pequeño vivía alejado de todos y todo, debido a la posición geográfica de mi casa, por lo cual me gustaba de vez en cuando dibujar.

Cuando los sentimientos florecen siempre recurro a alguna forma de expresión. Algunos de los poemas que podrías encontrar en este blog probablemente han sido un pequeño sollozo, el latido intenso de un amor o una decepción en vida.

Al fin y al cabo lo hago por desahogo ¿por qué publicarlo en internet? Aún no lo sé, pero tal vez sea la forma terapéutica de afrontar las situaciones. Es como el típico consejo de «grita a pulmón suelto cuando estés molesto para desahogarte», en mi caso lo convierto en arte y lo comparto.

He estado en situaciones en donde la depresión me abruma, ahogándome en medio de penas y malos recuerdos. Siento un bajón en mi, no puedo explicarlo por completo, pero en esos momentos no encuentro escapatoria.

El arte me ha ayudado a expresarme por escritura o de forma gráfica, a poder hacerlo de la manera más pura. Cuando vives cuadros depresivos, ansiedad o algún problema que no te permita mantenerte en tranquilidad, la clave principal es asistir con un profesional, pero aparte de eso es poder encontrar una forma de recobrar el control de tu vida.

En mi caso ha sido el arte, y al igual que yo conozco a muchos que el arte ha sido su salvación ¿y tu, qué haces para que tus días sean mejores?

Author

Apasionado de las artes y tecnología.