Anteriormente les había hablado sobre mis primeras experiencias en Ámsterdam, continuando la historia tras llegar al hotel tuve que esperar una hora para entrar a mi habitación. Como no conocía algún restaurante y el hambre me mataba, decidí ir a lo único que pude reconocer a la distancia: un Burger King 🤣

Terminé mi hamburguesa y regresé al hotel para posteriormente entrar a mi habitación. Para mi sorpresa no tenía que esperar una hora, y ya mi compañero de cuarto estaba instalado.

Sólo hice que dejar mi equipaje e invitarle a caminar por la ciudad, el aceptó sin pensarlo. Su nombre es Bryan, proveniente de Filipinas representando a su NMO y se caracterizaba por su tímida forma hablar.

Le invité a caminar por la ciudad, aceptó casi de inmediato. En nuestra aventura se unió otro chico de un país antes perteneciente a la Unión Soviética (no recuerdo el nombre de dicho país) y otro representante de Malasia.

A este punto debo dejar claro que para esos días la temperatura oscilaba entre los 2° a 8° centígrados. Aún cuando iba preparado con ropa abrigada (desde jogger pants que me ponía debajo de los jeans hasta bufandas, gorro y guantes) se podía sentir el frío y seco clima de Países Bajos.

Mapa de Ámsterdam con sus canales de 1662 – Fuente: Wikipedia

Ámsterdam destaca por un sistema de canales que fue parte de una excelente planificación urbana dentro de la ciudad, data del siglo XVII. De hecho, los tours por los canales son unos de los más emblemáticos debido a que un guía te explica el contexto histórico de esta gran ciudad. No contraté guía por lo que me tocó buscar en Wikipedia y leer 🙈

Empezando a caminar, empezando una leve lluvia que para nada ayudaba a combatir el frío. Sin más seguimos explorando por los alrededores. Los día que se celebraron los Workshop nos hospedamos en el Hotel Marriott de Ámsterdam, que quedaba muy cerca del Vondelpark y a 1.7 km del Dam Square. Posteriormente me alojé en StayOkay Vondelpark pero eso será tema de otro día.

Ver la ciudad con tantas luces (adornadas por motivo de la navidad) y las calles mojadas era la estética perfecta para hacer street photography. Hace mucho tenía en mi mente hace unas fotos de este tipo, pero combinadas con un estilo cyberpunk, cuestión que logré junto a una muy buena edición.

Conversaciones referentes a nuestras diferencias culturales, el modo en como cada país trabaja y ejerce leyes. Más allá del tema de hemofilia, nos centrábamos en conocernos tanto como personas como individuos representantes de países diversos.

En las calles puedes escuchar una gran diversidad de idiomas. Ámsterdam es un país que reúne tantas personas, de tantos países, que me sorprendí complemente.

Soy de Panamá, un país que se caracteriza por su «crisol de razas» y aún en todos estos años viviendo en esta hermosa nación nunca había visto una mezcla tan enorme de personas hablando en tantos idiomas como en Ámsterdam.

American Hotel, justo a unos metros del Marriot

La ciudad, llena de tantos lugares que visitar, desde restaurantes hasta centro comerciales y museos. En esas pocas horas poco pudimos visitar, más que apreciar la hermosura de la infraestructura.

Comimos en unos lugares, caminamos por unas dos horas y luego regresamos al hotel. El siguiente día empezaríamos los talleres, y aparte del cansancio que teníamos por el vuelo, nadie quería seguir caminando por la ciudad.

Algo muy jodido fue que, aún con cansancio no conciliaba el sueño. Casi 1 A.M. y yo tan despierto como insomnio maldito en mi vida. Lo evidente aquí era que tenía Jet Lag y eso me jodería mucho al siguiente día, ya que tenía que levantarme temprano.

Lo que viví los posteriores días lo estaré contando próximamente, por el momento cierro capítulo de lo vivido en Ámsterdam. Todavía tengo mucho que contar, y espero regresar pronto para seguir compartiendo mis experiencias en esta hermosa ciudad.

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Apasionado de las artes y tecnología.